GORILAS. Dian Fossey, unos métodos salvajes para un fin legítimo

Si hoy podemos visitar a los gorilas de montaña es en parte gracias a Dian Fossey. Muchos la recordarán por ser la autora del libro “Trece años con los gorilas de montaña”, que inspiró la película Gorilas en la Niebla.
Cada vez que leo la historia de esta mujer se me plantea el dilema de si el fin justifica los medios. Fossey era una persona obsesionada en proteger a los gorilas hasta el punto que llegó a atacar a los furtivos, para salvarlos. Hoy es una heroína entre los amantes de la naturaleza. En los 60 y en los alrededores de los Virunga, se convirtió en la pesadilla para aquellos que vivían y subsistían gracias a la caza del Gorila.
Nacida en San Francisco, Fossey trabajaba con niños discapacitados cuando gracias a un préstamo bancario consiguió realizar su sueño de viajar a África. Ahí conoció al Dr. Louis Leakey que le sugirió viajase hacia los Virunga y viese los gorilas, animales de los que se sabía muy poco y hasta se les creía violentos y peligrosos.
Fossey regresó a su país con una gran cantidad de material fotográfico y enseguida intentó publicar las fotografía y artículos en revistas especializadas. No era científica ni tenía dotes para la redacción y las puertas se le cerraron.
Aún así, años después volvió a contactar con el doctor Leakey y le enseñó lo que había escrito para algunas revistas minoritarias. Fue entonces cuando Leakey consiguió una beca para enviarla a Zaire y convertirla en su chica de los gorilas.
Fossey no tenía conocimientos de zoología pero aún así su experiencia con los niños y su tenacidad le hizo posible entrar en contacto con los gorilas, conocerlos, distinguir una familias de otras y catalogarlos.
Las revueltas de Zaire le obligaron a pasar a Ruanda donde fundó el centro de investigación internacional de Karisoke.
En los años sesenta, los “poachers” o cazadores furtivos habían puesto al gorila al borde de la extinción. Se mezclaban creencias populares sobre los efectos de ciertas partes de su cuerpo como afrodisíaco, con motivos comerciales como que las manos y cráneos se vendían para hacer ceniceros.
Fossey luchó contra ellos con todas las armas que tuvo a su alcance; en ocasiones los denunciaba a las autoridades que se debatían entre hacerle caso a la extranjera o dejar a sus nativos hacer lo que venían haciendo durante siglos. Disparó sobre algunos cazadores y llegó a raptar al bebé de uno de ellos para que liberase a un gorila.
Durante años Fossey se fue aproximando más a los animales hasta conseguir que se dejasen tocar o jugar con sus crías. Fossey llegó a tener una relación muy estrecha con uno de ellos, Digit. Cuando los cazadores lo mataron inició una lucha sin cuartel para protegerles. Su conducta se fue volviendo cada vez mas radical, se aisló del resto de la sociedad, provocó incidentes diplomáticos entre EEUU y Ruanda y le fueron retiradas las becas de investigación.
En diciembre de 1985 moría asesinada a machetazos en su centro de trabajo. La investigación acusó a uno de sus colaboradores pero a pocos les cabe la menor duda de que fueron los cazadores furtivos los que acabaron con su molesta presencia.
Fossey descansa ahora en el cementerio para gorilas de Karisoke.


DÓNDE VERLOS ……..CONSEJOS PARA LA VISITA …….NORMAS…….. DIAN FOSSEY


©toni marqués para livingstoneway.com


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